Archivo de 18 febrero 2010|Página de archivo por mes

Proyecto Promesa de Campaña

Proyecto de ley Primogénita contienda de los hombres, la de servir a las ideas, la de servir al instinto humano de proteger a su comunidad y de encarrilarla por el rumbo del progreso y la civilidad; es la dicha de la privación la fortuna que acompaña al hombre de bronce, cuyo pasado de compromiso lo solidificó en la sustancia de los héroes a través de la alquimia de la gloria.

Es tarea indeleble y ya innegable la de la juventud; es el destino trazado en las vidas de sus primeros varones el desafío que embandera la causa de la regeneración de los pueblos. Es el estandarte que carga la vanguardia de la sociedad desfilando hacia su fin mismo.

Es la Argentina subyugada al reinado de la desazón, la incredulidad y el pesimismo, es la servidumbre de los libres que permite el libertinaje de los siervos y delirantes. Ante el duelo de las Argentinas, entre la civilidad y la humanidad de las ideas frente al servilismo de los encorvados que orientan la Argentina desgobernada.

Es la ausencia de palabra la razón, la mala fe congénita, es el incumplimiento de los pactos; es la dualidad entre atraso y evolución, entre la ignorancia y el conocimiento, entre el respeto y

Estamos ante el desafío sin banderas y colores, sin partidos ni ideologías, es la contienda por la Argentina en su entero: recuperar el respeto a la palabra dada.

No es otra que la confianza el primer pilar que sostiene a la verdad; es la claridad que alumbra la convivencia social, única garante del trato entre el ciudadano y su representante. Comienzo del todo, del espíritu democrático y representativo, molde constitutivo de las Repúblicas modernas. Si la omisión de Alberdi y Echeverría no consagró tal mandamiento durante la aurora de la República, hoy le cabe a la Argentina del Bicentenario dar el segundo paso. El cumplimiento de la palabra dada es la única clausula del contrato sellado entre electo y elector, único fundamento por el cual el ciudadano libre emitió su voto.

Será obligación ,bajo pena de juicio político, que todo representante electo -ejecutivo o legislativo- cumpla con sus promesas de campaña en los tiempos estipulados durante la misma. Asimismo no deberá en caso alguno modificar su postura ideológica o partidaria por la cual fue confiado con el voto del ciudadano. Por lo tanto, todo ciudadano que contenga pruebas fidedignas estará habilitado y facultado para presentarse ante los tribunales de la Nación. Será obligación de todo postulante a ocupar un cargo de público presentar por adelantado sus promesas de campaña y el orden cronológico para su cumplimiento mientras transcurra su mandato.

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